Ingredientes:
- 500 grs. de harina con levadura natural
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- ½ cucharada de sal
- 350 cc. de agua tibia (40º C)
Preparación:
Colocar la harina en un bol, agregar la sal, el aceite y el agua. Mezclar hasta que los líquidos hayan sido absorbidos.
Luego, volcar la masa sobre la mesada aceitada y amasar durante 5 minutos aproximadamente, hasta obtener una masa lisa y suave.
Concluido el amasado, formar un bollo, colocarlo en un bol enharinado, cubrir con bolsa plástica, y dejar levar aproximadamente unos 30 minutos.
Retirar la masa del bol, colocarla sobre mesada aceitada y estirar con palote hasta un espesor de 5 mm. Cortar tiras de 15 x 1 cm. Aceitar una placa para horno. Tomar las tiras de los extremos y estirando suavemente colocarlas sobre la placa, dejando un espacio de 1 cm. entre cada tira.
Tapar con bolsa plástica y dejar levar en lugar templado por 20 a 30 minutos.
Cocinar en horno medio (200 a 210°C) por espacio de 10 minutos. El punto final de la cocción se verifica por el color dorado suave de la corteza.
Se puede adicionar cebolla deshidratada, ajo en polvo, ají molido, queso rallado, o cualquier especia de su preferencia para dar distintos sabores. Para que se mantengan crocantes por varios días, se recomienda guardarlos en latas o recipientes cerrados herméticamente, una vez fríos.
Luego, volcar la masa sobre la mesada aceitada y amasar durante 5 minutos aproximadamente, hasta obtener una masa lisa y suave.
Concluido el amasado, formar un bollo, colocarlo en un bol enharinado, cubrir con bolsa plástica, y dejar levar aproximadamente unos 30 minutos.
Retirar la masa del bol, colocarla sobre mesada aceitada y estirar con palote hasta un espesor de 5 mm. Cortar tiras de 15 x 1 cm. Aceitar una placa para horno. Tomar las tiras de los extremos y estirando suavemente colocarlas sobre la placa, dejando un espacio de 1 cm. entre cada tira.
Tapar con bolsa plástica y dejar levar en lugar templado por 20 a 30 minutos.
Cocinar en horno medio (200 a 210°C) por espacio de 10 minutos. El punto final de la cocción se verifica por el color dorado suave de la corteza.
Se puede adicionar cebolla deshidratada, ajo en polvo, ají molido, queso rallado, o cualquier especia de su preferencia para dar distintos sabores. Para que se mantengan crocantes por varios días, se recomienda guardarlos en latas o recipientes cerrados herméticamente, una vez fríos.
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